Letras en la pared escritas
denotando la propiedad efímera de quien la poseyó un día
simplemente un escribir “Esto fue mío”
cuando en realidad no perteneció a nadie.

Hermosos garabatos azulejados
gritando al mundo su herejía
simplemente un nombre obtuso
de aquellos que blandían un cacho de tierra.

La cerámica aguanta las inclemencias del tiempo
el mayor enemigo es la mano ajena
para poder demostrar que es  implacable
Los recuerdos no existen si no están escritos.

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